El líder que eres y el que no

Por Marta Ayuso

Déjame que te presente a la peor de las líderes: yo. O al menos, así era hasta que encontré lo que realmente tenía sentido para mí. No puedo menos que avergonzarme cuando recuerdo alguna de mis “actuaciones” y en general mi forma de conducirme como “líder” cuando estaba en la última empresa de la que formé parte. Ahora al menos puedo decir que me avergüenzo con cariño, porque ahora entiendo qué me pasaba.

Mi exigencia conmigo misma era algo como “hazlo todo, hazlo bien y hazlo ya”. Y más o menos ésa era la exigencia que tenía con mis compañer@s. Dónde quedaba yo misma en ese esquema es obvio: en ninguna parte. Yo (mi persona, mis necesidades) no figuraba en mis consideraciones sobre mi trabajo y lo mismo se extendía a los demás. Y exactamente así era mi liderazgo: exigente y vacío. Traducción: liderazgo ninguno. Me daba perfecta cuenta de ello. Pensaba “yo no sirvo para esto”.

Lo hacía todo por mi trabajo y lo sacrificaba (casi) todo por “hacerlo bien”. Trabajar hasta las tantas si era necesario, asumir responsabilidades que me tocaban y muchas que no,… En fin, seguro que reconoces el perfil. Lo bueno del caso es que no me daba cuenta de que sacrificándolo (casi) todo estaba sacrificando también mi auténtico liderazgo. Dejándome a mí misma fuera estaba dejando fuera la líder que hay en mí.

Ha sido necesario encontrar lo que realmente es auténtico dentro de mí para encontrar a la vez la poderosa líder que también soy. Sólo desde mi verdad, desde lo que realmente me importa, desde mi sueño y mi pasión, ha podido emerger esta cualidad que, francamente, no creía tener en absoluto.

Perdiste el/la líder que hay en ti el día que te borraste a ti mism@ del guión.
Tú no eres un@ líder de este estilo ni de aquél. Nadie te va a enseñar a ser un líder. Tú eres un@ líder poderos@ cuando eres tú mism@ y te pones al frente por lo que a ti te importa, a tu manera. Tu liderazgo está completamente vinculado a tu autenticidad y a aquello en lo que tú crees.

¿El líder que no eres? Cualquier otro.

Recupérate a ti y a tus sueños: recuperarás tu liderazgo y, de paso, tu vida.

Marta Ayuso
www.findingnorth.net

 

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La empresa corporal / el cuerpo empresarial ¿es lo mismo?

Por Concha Hidalgo Esteban

La Empresa es como un cuerpo, y eso significa que tiene corazón, cabeza, piernas y manos, ojos, boca, orejas, torso, espalda,…
En definitiva, el cuerpo es como una empresa, si algún órgano deja de funcionar, la empresa se resiente. Cada una de las partes involucradas es tan importante como las otras.
Cuando la cabeza me duele, el Liderazgo se resiente; cuando el corazón se entristece, la Motivación desaparece; cuando los brazos y piernas no coordinan o se paralizan, los Objetivos no se alcanzan.
Y qué pasa cuando me quedo ciego? sordo? mudo?. Que la Empresa vive en su mundo ¿pero es el mundo?
¿Y cuando las costillas se rompen y aprisionan los pulmones? ¿Podemos innovar?

La empresa respira, ve, escucha, se mueve, abraza, piensa, late,…
Cada uno de los que formamos la empresa, ejercemos de órgano vital, y sin cada uno de esos roles, el cuerpo no funcionaría bien.
Si el corazón sufre, va más rápido, o se para, el resto de órganos no podrá subsistir dentro del cuerpo.
¿Quién es más necesario?
¿El corazón o la mente?

Señor@s, seamos corazón. Valoremos el que ejerce de manos, el que es pies y facilita el movimiento, el que es boca, oidos, ojos o nariz.

Porque lo importante Señor@s, es VIVIR. Lo importante es que la Empresa Corporal, el Cuerpo Empresarial, VIVA.

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The working dead

Artículo del Coach Juanma Rodríguez

¿Has pensado alguna vez el alto número de personas que acuden a su trabajo todos los días sin saber qué hacer? El porcentaje es altísimo.

Durante años las empresas trabajaron en reducir el número de rotación de su plantilla.
La llegada de la crisis llevó a realizar unos reajustes de la misma con el fin de tener platillas acordes a la situación de cada compañía.

Pero hoy, cuando tenemos 5 millones de personas desempleadas (que no paradas), aparece a la luz una nueva clase de trabajadores. Esas personas que todas las mañanas salen de su casa, llegan al trabajo y cuando encienden el ordenador…se dan cuenta que no saben qué hacer.

Estas personas son las que yo denomino “empleado zombie”. Son trabajadores que externamente no muestran síntoma alguno de enfermedad. Pero cuando los analizas bien, te das cuenta que están muertos. No tienen pasión por nada, viven en un estado de desmotivación permanente, no creen en un futuro mejor, vagan de un lado a otro buscando no ser molestados, viven sin interés, dejan pasar los días, dejan pasar su vida.
Lo malo del “empleado zombie” es que se alimenta de carne fresca y al que toca, infecta. Lo que nos lleva a correr el riesgo que el resto de la plantilla se infecte.

Dentro de los “empleados zombies” existen varias clases.

1) Caminantes.- Suelen moverse de forma tranquila y alcanzan su presa acorralándola. Suelen atacar en grupo por lo que con el tiempo es fácil identificarles.
2) Corredores.- Al contrario de los anteriores estos se mueven de forma ágil. Cuando menos te lo esperas lo tienes encima tuya sin posibilidad de escapar. Suelen estar siempre solos y muestran una actitud tranquila, salvo cuando atacan.
3) Químicos.- Los más peligrosos y difíciles de identificar. Son capaces de mutar y mantener una postura humana según le convenga. En ocasiones desarrolla una fuerza sobrehumana. Se extienden con gran facilidad e incluso alcanzan niveles superiores dentro de la organización.

Preguntas que debemos hacernos ¿qué ha llevado a estas personas a convertirse en “empleados zombies”? ¿Cómo piensan las empresas que se pueden encontrar sus trabajadores tras vivir años de contención (cuando no reducción) salarial? ¿Qué puede hacer una persona que se le ha pedido esfuerzo para sacar la empresa hacia delante y no ha recibido ni un reconocimiento por ello? ¿Cómo creen que se pueden sentir personas que han visto cómo han salido por la puerta compañeros suyos y piensan que los siguientes pueden ser ellos? ¿Qué pasión puede tener una persona cuando su jefe es el primero que le intoxica con presión y miedo?

¿Quién es realmente el culpable de la situación? ¿Nos interesa seguir en esta situación? ¿Qué podemos hacer para cambiarla?
Hace años se trabajó para reducir la rotación.  Hoy tenemos en nuestra plantilla empleados que necesitan nuestra ayuda para reconducirles y hacerles ver que hay futuro. Convencerles que es vital que sientan pasión por lo que hacen. Reconocerles su esfuerzo. Hacerles integrantes de un proyecto común.
Me preocupan los 5 millones de desempleados (que no parados). Pero tanto o más me preocupan todas esas personas que están empleadas y que están pasando por una situación crítica ahora mismo. Me preocupan primero por ellas como personas, pero también porque son las que ahora tienen que moverse más que nunca para aportar su grano de arena y salir de la situación que hoy estamos viviendo.

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Coaching para crear futuro

Congreso Coaching Para Crear Futuro nace con la necesidad de encontrar nuevas formas para dirigir equipos de trabajo.

Tendrá lugar en Pontevedra del 23 al 26 de Noviembre

Más información aquí

Cambia de manera de pensar y cambiará tu mundo

Articulo de la Coach Carmen Jiménez Madueño

Comenzar o finalizar un proyecto, reevaluar decisiones tomadas, mejorar las relaciones personales vinculadas o no al ámbito laboral, valorar y entender nuestras acciones y las posturas adoptadas frente a diferentes situaciones, equilibrar la imagen exterior con la vida interior, son algunos de los pequeños grandes motivos que llevan a las personas a plantearse la necesidad de transitar por un proceso de coaching para la vida personal.

Una actitud mental positiva, relajada, con visión, focalización y ocupándose de lo esencial nos genera felicidad; contrariamente actitudes pesimistas, derrotistas o de desgano son verdaderos obstáculos que provocan una absorcion energética negativa, con resultados proporcionales.

Cada actitud, cada acción y reacción son factores y variables que acompañan el desempeño de la vida diaria, y muchas veces ignoramos su alcance y su impacto en los niveles de felicidad. Sin embargo sencillamente están ahí, y el desafío es lograr el equilibrio entre las obligaciones, los momentos de disfrute, la satisfacción y el espacio para transitar cada uno de ellos.cuando estos aspectos están en armonía, sientes que la vida fluye satisfactoriamente.

El coaching ayuda a encontrar esos dones únicos propios de cada personalidad, eliminando cualquier obstáculo que impida ser, hacer o tener lo que queremos. Genera además, grandes transformaciones ayudando a replantear las acciones con el fin de lograr resultados extraordinarios tanto en las relaciones, como en las carreras, estudios o en los negocios.
En resumen, este proceso consiste en liberar el potencial de una persona para incrementar al máximo su rendimiento; profundizar el aprendizaje, optimizar el desempeño y mejorar cualitativamente todos los aspectos que forman parte de la vida. Se trata de una herramienta de empoderamiento para quienes están buscando desde su presente su proyección al futuro, queriendo lograr resultados inmediatos.

Pero ¿Cuál es entonces el rol del Life Coach? Básicamente, orientar y guiar para potenciar las habilidades, recursos y creatividad que cada uno posee. Trabajar dentro de un marco de respeto, compromiso y confidencialidad diseñado para direccionar las potencialidades e impactar directa y positivamente en la vida (incluyendo todos sus aspectos: personal, académica y o profesional). Permite identificar los puntos fuertes y los puntos de mejora de su coachee, sus intereses, tendencias, expectativas, oportunidades y amenazas, acompañándolo en ese proceso, de manera que al final el propio “coachee” sea capaz de trazar un plan de acción propio.

CADA UNO DE NOSOTROS ES QUIEN DEBE DESARROLLAR SU POTENCIAL; PUES ESA DEBE SER UNA DE LAS CLAVES DEL LIFECOACHING.

Tú eres infinitamente recursivo. Permítete tomar el control de tu vida y obtendrás mejores resultados.

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Educar a los clientes

Una mujer en un curso de productividad personal y gestión del tiempo me dice que uno de sus problemas, que le impiden desarrollar su trabajo, son clientes y clientas que le piden que el trabajo se lo haga ella personalmente. Hay clientes que no aceptan que el trabajo lo haga otra persona, una colaboradora, por muy bien que la pueda hacer. Ella, como propietaria del negocio, acepta la petición y entra en el juego. Una vez entras en el juego del cliente es muy difícil salir de él. Piensas que si niegas a tu cliente ese derecho adquirido lo perderás, el cliente.

Todos hemos oído alguna vez aquello de el cliente siempre tiene la razón, y todos sabemos que no es verdad. El cliente tiene la razón muchas veces, pero no siempre. Partimos de la idea de que cualquier negocio debe estar orientado al servicio, al cliente y su satisfacción. Ahora bien, si estamos dispuesto a dar un trato vip a nuestros clientes, debemos dotarnos de los medios necesarios para poder dar el servicio. Si no estamos bien dotados es mejor no dar el servicio vip. Una vez lo das estás atrapado, porque el cliente te pedirá siempre y, probablemente, le crearás insatisfacción el día que no se lo des. De alguna manera los clientes son como los niños pequeños: ellos piden y exigen y si cedes, ya está, ya han aprendido que se trata de quejarse para obtener lo que quieren.

En nuestras manos está el saber ponernos en nuestro lugar para asegurar que nuestros clientes reciben lo que nosotros ofrecemos, como hemos pensado que sea, y en las mejores condiciones. A veces las ganas de ganar clientes, o el miedo de perder los que tenemos, nos hace terminar trabajando de una manera que se aleja de la rentabilidad que habíamos previsto. Una cosa es ofrecer una determinada promoción para fomentar la venta y otra bien distinta es alterar el servicio que ofrecemos para contentar a nuestros clientes. La primera, bien planificada y bien gestionada, nos llevará a incrementar las ventas. La segunda nos llevará a trabajar más de lo que habíamos previsto, descuidar otros trabajos quizás importantes y, finalmente, a la sensación de no dar abasto y la consecuente ansiedad.

¿Podemos cambiar esto una vez hemos entrado en la rueda del extraservicio? Claro que se puede. Todo pasa por educar a tus clientes. No es algo que puedas cambiar de un día para otro pero sí que puedes desarrollar un plan de acción para reconducir la situación. El primer paso es hacer consciente el cliente del servicio extra que está recibiendo, a veces no son conscientes. El segundo paso es reducir los extras poco a poco, explicando por qué se hace. Una vez has llegado al punto que querías, y sólo si lo consideras necesario, puedes dar muy de vez en cuando aquel servicio extra que dabas, que hará a tu cliente sentirse especial. Todo ello contribuirá a optimizar lo que haces con tu tiempo y evitar el riesgo de padecer ansiedad.

Por Rafael Adame

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¿Qué puede hacer un coach de ventas por ti?

Artículo de la coach Soraya Bayo Romero

Si tú siempre hicieras lo que debes hacer y más, solucionaras todos los problemas y más, te mantuvieras motivado y dando siempre el máximo rendimiento y más, te mantuvieras en constante renovación profesional y más, fueras eficiente y más, eficaz y más, y tu desempeño fuera supremo y más, con seguridad no necesitarías de un coach que te ayudara en tu trabajo.

Si en tu cargo comercial y de ventas, los clientes se incrementan todo el tiempo, cada uno de ellos compran cada vez más, ninguno se va de la empresa, la retención de los consumidores se logra al 100%, la vinculación de clientes y desarrollo de relaciones fluye a la perfección, y tu relación esfuerzo y resultados se encuentra al máximo posible, entonces tampoco necesitarías un coach que te apoye en tu trabajo.

Pero la realidad es otra, porque la información de tu entorno de trabajo te aturde y te desenfoca de los objetivos, estás tan comprometido con tu trabajo y negocio que se dificulta ver el bosque y una visión objetiva e imparcial de tu desempeño, los clientes no son perfectos y también actúan de forma subjetiva, la competencia es aguerrida, los compañeros de trabajo no siempre trabajan de forma coordinada, las estrategias planteadas no siempre funcionan, lo planeado no siempre se logra, el tiempo es escaso, nos desorganizamos, se nos dificulta planear y pensar, el cambio está lleno de vértigo y complejidades. Debido a todo lo anterior, un coach puede hacer mucho por ti, tu desempeño y tu trabajo.

Un coach de ventas puede ayudarte a identificar tus fortalezas y debilidades en tu trabajo, te dará ideas de cómo solucionar los problemas que se están presentando con los clientes, te ayudará a que identifiques nuevas estrategias para conseguir los objetivos, te servirá de facilitador para que las necesidades de recursos te lleguen y mejoren las relaciones con tus compañeros y equipo funcional, te dará luces para que el mercado objetivo de clientes se consiga de mejor forma, te actualizará sobre las tendencias de los clientes y de los mercados, te apoyará con nuevas técnicas para conseguir y desarrollar los clientes, y de manera general te dará las herramientas para que tu desempeño comercial mejore.

Si en el ámbito comercial y de ventas, esperas aumentar tu efectividad en la vinculación de un cliente, disminuir el tiempo, reducir los recursos invertidos, mejorar la satisfacción, desarrollar la relación a largo plazo, aumentar el volumen de compra y la frecuencia de la misma, entre otros propósitos, un coach te podrá ayudar a que logres estos nobles objetivos. ¿Cómo? a través de ti mismo, porque si mejoras tu confianza, incrementas el conocimiento, aumentas la destreza, modificas la técnica, y te enfocas en lo verdaderamente importante, entonces, el desempeño se potenciará.

Un coach de ventas es un apoyo, una herramienta, un psicólogo empresarial, un punto objetivo y experimentado de apoyo, para que logres dar la máxima capacidad actual, y te propongas mejorarla para que se siga incrementando el desempeño en el futuro.

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Sobre el tiempo

Para sacar adelante nuestros proyectos personales, con demasiada frecuencia consumimos una enorme cantidad de energía. Realizamos esfuerzos titánicos que al final nos dejan exhaustos. Esfuerzos que no se corresponden con el resultado final que obtenemos. En muchos casos esto es una consecuencia lógica de la falta de previsión, de la desorganización, del descontrol, de la indecisión. Y, en no pocas ocasiones, es fruto de la ignorancia. Desconocemos cómo se pueden hacer las cosas para obtener mejores resultados sin necesidad de consumir tantas energías.
Para gestionar mejor nuestro tiempo debemos:
• Tomar conciencia de nuestra situación, lo que ya de por sí constituye un importante avance de cara a mejorar.
• Tener voluntad de cambio y adoptar la firme resolución de cambiar algunas conductas.
• Analizar de un modo sistemático y objetivo la manera en que lo utilizamos, de modo que podamos elaborar un diagnóstico preciso que nos permita identificar las verdaderas causas del problema.
• Conocer las diversas herramientas y técnicas de gestión del tiempo que tenemos a nuestra disposición.
• Diseñar nuestro propio plan de acción, una estrategia personalizada, perfilada a nuestra medida.
• Pasar a la acción, ponerlo en práctica, aplicando las nuevas técnicas, eliminando y sustituyendo aquellos patrones de conducta que se han mostrado ineficaces y resultan improductivos.
• Modificar nuestros hábitos y actitudes personales, con decisión y en la dirección deseada.
Introducir cambios en el uso y la gestión del tiempo precisa de un esfuerzo de análisis previo, y de la reeducación de algunos estilos y costumbres que normalmente están muy arraigados.

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Educar a los hijos escuchando tu guía interior

Los hij@s nacen para ser cuidados, amados y educados por nosotros, sus padres. Ahora bien, cuidar no significa “me lo debes”, amar no significa “me perteneces” y educar no significa “sólo mi camino es el correcto”.

El mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos es cuidarles sabiendo que nuestra labor de padres es dar sin medida, amarlos mientras están con nosotros e invitarles a volar dejando abierta la puerta, educarles para que su vida sea productiva y dichosa tal como ellos la habrán elegido aunque a veces den muchas vueltas para encontrarse.

Con el tiempo ya revertirá en otros, en el mundo, aquello que nosotros hemos volcado en nuestros retoños. De ahí la importancia de tomar conciencia sobre qué pensamos nosotros, si estamos satisfechos con nuestra vida, si sabemos cuidarnos y amarnos a nosotros mismos.

Ellos nos miran con lupa, aún cuando creemos que no lo hacen. Graban en su retina y en su memoria esos mensajes subliminales que vamos dejando caer a lo largo de nuestra convivencia: una mirada triste al mirar una foto, enfado al volver del trabajo, contradicción cuando algo cambia, … Estas cosas nos suceden, son emociones lícitas, momentos en los que podemos sentirnos abrumados. Ahora bien, la diferencia está en si es algo puntual, dejando salir la emoción a se conecta de forma permanente con un suceso de forma que instalemos una forma de ver las cosas un tanto sesgada. Darnos cuenta de dónde nos posicionamos y qué hacemos en ese tipo de situaciones es el primer paso para saber manejarlas de forma satisfactoria.

Cada uno de nosotros tiene una sabiduría interna, eso que yo llamo tu faro interior. Cuando somos niños nos permitimos actuar según sentimos y probar mil y una maneras de hacer las cosas, equivocarnos, levantarnos, pedir, ayudar. Es poco a poco, según crecemos que los estereotipos y los juicios van haciendo mella en nuestra persona, pasamos de vivir desde dentro a vivir según lo que sucede fuera de nosotros. Esto, a priori, es un paso necesario, ya que necesitamos crear esa encarnación adulta. Más tarde nos podremos encargar de dar un paso más allá de ella y trascenderla.

Ahora bien, en esa etapa de crecimiento, ¿cómo combinar enseñar y al mismo tiempo abrirse a dejarles crear? ¿Cómo enseñarles a escuchar a ese guía interno?

Supongo que como a mí, en ocasiones te dijeron que era imposible hacer algo que se te ocurrió. También pudieron decirte esos colores no combinan o esa mezcla de comida es ridícula. Y seguramente si ahora te pregunto qué sucedió cuando Dick Fosbury ideó una nueva forma de realizar el salto de altura, cómo cambió la forma de entender la moda con las creaciones de Coco Chanel y de dónde han surgido nuevos platos de los más famosos chefs y cocineros, me puedes decir que ellos tenían algún don especial. En realidad, la respuesta es porque tuvieron el valor de probar algo distinto en vez de seguir al resto, crearon, desvelaron sus propios dones y se salieron del camino marcado.

En mi caso concreto te diré que me costó mucho tiempo saltarmes los cánones y algunas normas establecidas, aunque otras sí. Probablemente, mi perseverancia y reconozco que parte de mi ego tuvieron mucho que ver. Cuando decidí comprar mi primera casa alguien me dijo literalmente que en mis circunstancias eso era imposible, no le hice caso y me la compré.

Déjales soñar, déjales crear. Y, además, proporciónales herramientas para hacerlo, revisando opciones, evaluando las consecuencias, aprendiendo a tomar decisiones. Se que cada día nos encontramos con esto y se los innumerables obstáculos que algunos nos van a poner para hacerlo, así es que siéntete feliz y reconocido si, al menos por hoy, puedes dar un paso más hacia este camino. Si crees en ello, el tiempo, la paciencia, la perseverancia harán el resto.

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El compromiso y la responsabilidad, individual y colectiva en una organización El Barça de Pep Guardiola

Os imagináis la responsabilidad del grupo, sin que exista la responsabilidad individual, y si la responsabilidad viene después del compromiso, lo mismo, no existe compromiso colectivo sin el compromiso individual previo.
Imaginemos un grupo, pongamos por ejemplo y ahora que está de moda, el Barça de Pep Guardiola, ¿Cómo consiguen los éxitos? , ¿Qué hace el entrenador?, ¿Cuál es la preocupación del entrenador? Si el grupo funciona y consigue los resultados es porque está comprometido como equipo y por ello puede ser mejor que la suma de sus individualidades. Evidentemente el compromiso del grupo hace que se sientan responsables de su trabajo como jugadores para poner el juego del equipo por delante, como primer criterio de actuación. Todo ello no sería posible sin la responsabilidad individual y el compromiso previo de participar con este objetivo marcado por el entrenador.
Por supuesto el equipo cuenta con grandes figuras, de todos conocidas, a su vez incluye otros jugadores que los hace mejores gracias al conjunto del equipo.
En todas las ruedas de prensa previas a los partidos, Pep Guardiola, anuncia que no hay que confiarse, que todos los partidos tienen su dificultad y no da por descontada la victoria. O sea que invita al equipo a luchar para ganar de nuevo.
Se puede traducir este comportamiento en las empresas y organizaciones, ¿Por qué no?, ¿Quién lo impide?, ¿Qué hace falta para que esto ocurra?, ¿Qué tenemos que hacer?, ¿Qué tenemos que aprender y desaprender?
Por supuesto, hace falta voluntad y un fuerte liderazgo reconocido, para lograr que individualmente, cada uno del equipo o grupo se identifique con el objetivo común, con la parcela del objetivo que atañe a su departamento y actividad. Con la identificación se logra el compromiso y por consiguiente la responsabilidad para actuar acorde aquel objetivo. Si esto se logra individualmente y hablamos del mismo objetivo, podemos advertir que del compromiso individual nacerá el colectivo y por consecuencia la responsabilidad como grupo para conseguir aquello que queremos. La responsabilidad colectiva, va hacer que el conjunto sea mejor que la suma de las individualidades, por buenas que sean, igual que en el Barça de Pep Guardiola.
El equipo de una empresa u organización no es diferente del equipo de fútbol, cada uno tiene su tarea, entre ellos se ayudan, cada uno con su responsabilidad dentro del equipo. En una empresa, así puede actuar el equipo directivo, y también cada uno de los departamentos o secciones.
Os invito a intentarlo, es posible. Tenemos un ejemplo público y hay otros muchos, de empresas que funcionan y tienen éxito.

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